Capítulo 115.
Lina no quería moverse más cuando su espalda tocó las sábanas. Solo deseaba dormir y olvidarse del mundo por lo que restaba de la noche.
Kael la había dejado exhausta totalmente, por lo que al llevarla a la ducha solo se encargó de lavar su cuerpo por varios minutos, envolverla en una bata y dejarla sobre la cama, en donde secó la herida de su mano y la envolvió con una venda.
Regresó al baño, buscó una jeringa y recogió la sangre de los trozos de cerámica, la cual se aseguró que fuera úti