Nikolay
—¿Sabes lo feliz que me haces? —La besé—. No te dejaré marchar jamás.
—Tú sí que me haces feliz, Nikolay —me robó un beso, que me hizo sonreír como bobo ante ese gesto tan inocente.
Vi mi auto aparecer, lo inspeccioné rápidamente con la mirada. El valet se bajó con una sonrisa e inmediatamente se comió a Margaret con los ojos. Me tensé de inmediato ante tal falta de respeto y lo fulminé con la mirada.
"¿Qué no ves que está conmigo, cabrón?", pensé con molestia.
Si ella no estuviera aqu