Margaret
—Cariño, ¿a dónde me estás llevando? —pregunté suavemente a Nikolay, él tenía los nudillos blancos por toda la fuerza que ponía en el volante de la camioneta.
Él tan solo había enviado un mensaje pidiendo que saliera y lo acompañé, había estado sentada en silencio por los últimos quince minutos y la atmósfera del lugar hacía que me pusiera demasiado nerviosa como para hablar.
—¿Recuerdas lo que dije sobre Mike? ¿Que te podías despedir? —preguntó con tono frío, lleno de tensión.
—Lo re