Margaret
No había hablado en todo el camino a casa, Nikolay tampoco hizo intento alguno de comenzar una conversación sobre cómo me había ido o qué había pasado, pero mi cara llena de lágrimas seguramente lo decía todo.
Lo único que había hecho Nikolay, había sido poner su mano en mi pierna, de vez en cuando formando círculos con sus dedos.
Eso había pasado una vez que no habíamos estacionado, y ahora nos encontrábamos subiendo en el ascensor, aún estábamos sin alguna palabra.
Ni siquiera presté