Miré a mi alrededor y en cada lugar en el que ponía mi mirada, solo veía lo mismo.
Mujeres en lencería notablemente costosa.
Al parecer Laika y yo éramos las únicas mujeres presentes que estaban con algo que no fuera de encaje. Miré a Nikolay, que estaba paseando su mirada por el local, mientras caminábamos hacia una escalera.
—Ya sabes cómo son las cosas, cielo, no me importa lo que consumen mis clientes, pero mis chicas deben estar limpias, no me sirven putas drogadictas en este lugar, no tol