—Estamos encantados con ella —comentó mi madre, luciendo orgullosa.
Me encantaba que mi familia aceptará tan bien a Margaret, me alegraba de poder darle alguna alegría y que se sintieran orgullosos de mí, ya que no había sido precisamente un hijo modelo.
Le tendí la mano a mi chica, que vino rápidamente a mi lado, la abracé y besé su pelo.
—Eres una cajita de sorpresas, nena —ella me abrazó de vuelta—. Has conseguido que mi familia te ame.
Hablamos un rato con los invitados y presenté con orgu