Una guerra silenciosa (2da. Parte)
La misma noche
New York
Alexander
Celos, rabia, frustración y tal vez odio… sí, odio por sentirme con las manos atadas cuando vi al imbécil de Gabriel sujetando a Claire por la cintura. Lo peor fue su sonrisa provocadora, esa falsa cordialidad que usaba como si disfrutara hacerme perder la calma. Juro que estuve a un paso de mandar todo al diablo y partirle la cara, pero no lo hice por ella. Contra mi voluntad, me alejé con Nicholas.
Sin embargo, mi expresión me traicionaba; los puños me dolían