Entre la sangre y el deseo (3era. Parte)
El mismo día
New York
Victoria
Por desgracia, hay errores que nos persiguen por el resto de nuestras vidas.
Uno de ellos era Henry Beaumont. Sí, cuando era una joven inexperta caí en sus garras. Me deslumbró. Se aprovechó del momento. Y aunque nunca estuvo en mis planes casarme con Edward, devolverle a Henry un poco de su propia medicina fue, en aquel entonces, mi forma de venganza. Sin embargo, en poco tiempo comprendí que esa aventura sería una complicación... o quizá descubrí otra manera de