El aire en la base de la Orden era sofocante. Demasiado denso. Demasiado lleno de secretos, de traiciones, de miedo. Aurora sentía el peso de la revelación aún latiendo en su pecho. Su bebé no era solo un niño.
Era algo que la Orden quería. Algo que necesitaban.
Damien la sostuvo con fuerza, sus dedos clavándose en su muñeca con una mezcla de protección y desesperación. No la dejaría ir. No la perdería.
Pero Aurora sabía que no podían quedarse. No ahora.
Vincent los observaba con la sombra de l