Capítulo 35

Alan no podía dejar de besarla, realmente se sentía en el paraíso cuando lo hacía. El placer que le producía era adictivo. Ella estaba disfrutando del momento, pero recordó que en esa cama estaba durmiendo su primo y la desinspiró.

—¿Qué sucede? —preguntó desconcertado.

—Siento que no

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