Capítulo 87. Sombras en la distancia.
Dos horas después, la locura aérea había terminado, pero la ciudad no dejaba de hablar de la reconciliación del siglo. Héctor y Leonella caminaban por los jardines traseros de la mano, con el pequeño Leo corriendo delante de ellos, persiguiendo a una mariposa. La paz parecía haber regresado finalmente a la mansión De la Vega.
Sin embargo, el peligro de las víboras nunca se extingue del todo; solo cambia de escondite.
Lejos de allí, en un departamento de lujo en el norte de la ciudad, Pierina Va