Capítulo 21. Bajo amenaza.
Héctor caminaba por el pasillo; el aire del hospital le parecía insuficiente. Justo cuando se disponía a buscar a Braulio, una silueta conocida apareció al final del corredor.
Augusto Valente caminaba con una calma insultante. Llevaba un traje gris marengo impecable, como si no acabara de ser humillado en un registro civil. Dos guardaespaldas le pisaban los talones, marcando un territorio que no le pertenecía.
Héctor se plantó en mitad del pasillo, bloqueándole el paso. Su sola presencia, despe