Capítulo 143. El peso de la dinastía.
El vuelo de regreso sobre el Atlántico transcurrió en un silencio denso, aunque muy distinto al de otros tiempos. Ya no había miedo ni incertidumbre. Solo una solemnidad serena que parecía envolver el interior del jet privado.
El llanto suave e intermitente del pequeño Ethan, de apenas unos meses, rompía la monotonía del motor. Leonella lo sostenía contra su pecho, arrullándolo con delicadeza mientras el bebé se aferraba con sus diminutas manos a la solapa de su chaqueta.
Por primera vez en muc