Capítulo 110. El pacto de los hermanos.
Héctor guio a Leonella fuera de la guardería con el brazo firmemente apoyado en su cintura, bajando juntos las escaleras hacia el gran salón. El peso de la tregua ganada flotaba en el aire de la mansión, pero la calidez de la chimenea encendida disipaba poco a poco la rigidez en los hombros del CEO.
Justo cuando pisaban el último peldaño, los portones pesados de la entrada se abrieron. El pequeño Leo entró al vestíbulo a paso rápido, sacudiéndose las gotas de lluvia de la chaqueta del colegio.