Capítulo 101. Por fin solos.
La celebración de la boda terminó en una victoria absoluta. Los empresarios de la alta sociedad se retiraron de la mansión De la Vega con la cabeza baja, murmurando el chisme del año: Leonella no solo era una mujer de armas tomar, sino la única heredera del colosal imperio Casal. Las intrigas de Pierina y Eugenia habían quedado aplastadas bajo el peso de la verdad y el dinero lícito.
A la mañana siguiente, las maletas estaban listas en el vestíbulo. Héctor no quiso perder un solo segundo. Neces