Y por supuesto, a Bob también le llegó la invitación. Tenía que ser una jodida broma; miraba el papel y se retorcía. ¡Esa mujer estaba muy mal de la cabeza! Pero eso no sería la peor, no, claro que no. Lo peor era saber que Owen iría. ¡Iría! No necesitaba demasiado para adivinarlo; el querido Walker todavía se estaba debatiendo entre su odio y sus viejos sentimientos.
Por eso cuando entró a su oficina lo hizo sin golpear, por eso cuando se sentó frente a él puso ambas manos sobre el escritorio