—Anna no está.
Owen no le creyó.
—Permítame presentarme. Soy O…
—Usted es quien lastimó a mi hija —lo cortó.
El padre de Anna entrecerró los ojos, lo observaba con detenimiento.
—Usted no es el hombre para mi hija, claramente —declaró, tajante—. ¿Cuántos años tiene?
—43.
—Mmm —respondió con desaprobación—. Es uno de esos viejos verdes que andan detrás de jovencitas.
—¡Por supuesto que no! —dijo Owen, indignado—. Solo quiero hablar con Anna y reparar el daño que causé.
—¿Quién llamó? —preguntó l