La complejidad de un corazón es intrigante, no importa lo que digan los estudiosos, los científicos o los autores: el corazón humano es todavía más incomprensible que la mente. Es la única parte del cuerpo que está conectada directamente con el alma, y Owen pensaba que, si tuviera un interruptor en alguna parte, lo apagaría.
Se dejaba arrastrar por la tortura, por la pena, por los recuerdos: era un masoquista. Tenía todo al alcance de la mano para buscar la felicidad, pero elegía hundirse en su