Capítulo 59
Un huracán con nombre de mujer se aproximaba desde una dirección y, desde otra, llegaba un ciclón a revertir el curso de la corriente.
Alex había dejado el apartamento de Anna con su lustroso violín, unos cuantos pesos y una maleta casi vacía. Pero si tenía adónde ir, su discurso de quedar en la calle y de no poseer más que un hambre insaciable por el autodescubrimiento era mentira. Era el hijo más joven de una pareja que había poblado su pequeña casa con diez más. Ahora sus padres