Entró a ese juzgado olvidado escoltado por su abogado y con Bob detrás. Era muy probable que los empleados del lugar nunca hubieran visto semejante escena, con tan elegantes protagonistas. Allí solo llegaban casos pequeños: demandas por manutención, cambios de apellido, órdenes de visitas. Problemas de la gente común, no del Director General de una multinacional de tecnología. La gente como él no ventila sus trapos sucios; suelen morir en un arreglo económico mucho antes de que cualquier demand