Bombones de chocolate.
No dijo nada más, solo una sonrisa ladina y una mirada profundamente oscura, una mirada que jamás le había visto… como si hubiera dejado salir por fin una forma que estaba intentando contener. Temerosa, sin poder mantenerle la mirada, susurró.
—Hay cosas peores que un beso, ¿lo sabía, Gypsy…?
—¿Cómo… el que…? —Murmuré mirando su camisa bien planchada de botones; no era capaz de mirarlo siquiera a los ojos. De repente sentí cómo su pesada mano se deslizaba por el abierto