Cuando acaba el discurso la que sonríe es Amber.
Eso no me gusta y menos tener que ir hasta el mismo balcón de antes. Con la diferencia de que ahora nos acompaña André. Curioso. Viendo a su novia entre interrogantes silenciosas y a mí con recato. En suma, ambos conocemos que previamente la becaria me grabó. En esa fracción de segundos que me dio la espalda, no tonteaba con el móvil; ella ponía a correr la grabadora.
Y ahora reproduce por ende el audio que oímos los tres:
— « ¿Qué me darías si e