André y yo estamos en la etapa de ser dos tortolitos.
Por ende, a mi petición de estudiar juntos aunque separados, él accedió y ahora eso hacemos. En mi escritorio yo ando sumergida en mis tareas; André sobre mi cama dado que se le da bien ese espacio para concentrarse. Y con orgullo ambos podemos decir que únicamente hemos atendido a nuestros deberes desde que nos reunimos. Más que nada porque tengo tareas que entregar ¡ya! y André sí o sí quiere mantener sus perfectas notas para obtener dos g