Calen gritó que no volvieran a tocarme. De modo que regresé al taburete en frente de él mientras comenzaba a dar contraseñas. Garmendia sonreía; Calen estaba rojo...y algo descontrolado.
Entonces, Sberna timbró. Todos vimos en silencio el móvil de Calen con ese contacto: «Sberna» y como yo Garmendia lo notó: habían dos contactos.
«Sberna uno» y « Papá otro »
— Más te vale que no me estés jugando una treta...
— No sé de qué hablas.
— ¿Por qué tienes dos contactos de tu padre?
— ¿Qué?
Garmendia