La luz de la lámpara parpadeaba débilmente en el salón, proyectando sombras irregulares sobre las paredes. El cansancio pesaba sobre cada miembro del grupo, y el sueño parecía inalcanzable. Los murmullos tenues, que parecían emanar de la casa, se habían vuelto casi insidiosos, jugando con sus nervios.
Lucas pasó una mano por su rostro, con la mirada perdida. — De acuerdo. La noche es larga, pero debemos mantenernos concentrados. Mathias, Hugo, revisen las ventanas. Asegúrense de que todo está