El bar estaba repleto de gente celebrando algo: títulos, cumpleaños, rupturas, la vida misma. Nosotros estábamos ahí por una razón clara: mi título. Y aunque no lo decía en voz alta, también estaba celebrando haber sobrevivido.
Las luces de neón parpadeaban al ritmo de la música y el DJ parecía haber hecho una playlist diseñada específicamente para nosotras. Kat y Carla no tardaron en arrastrarme a la pista. Yo, ya con un par de tragos encima, no opuse resistencia. Sentía el cuerpo ligero, como