Aún se me hacía difícil superar todo lo ocurrido en este último tiempo.
Después del funeral de Jack, los días dejaron de tener forma. El tiempo se volvió una masa espesa y gris que se arrastraba lentamente, como si el mundo siguiera girando a mi alrededor mientras yo me quedaba anclada en el mismo lugar.
Cada amanecer era un recordatorio cruel de que él ya no estaba, de que nunca volvería a escuchar su risa, ni a recibir sus mensajes llenos de sarcasmo y ternura. Aún me dolía el saber que jamá