Aquel día me desperté mucho antes de lo previsto. Los nervios no me dejaban dormir; no podía dejar de pensar que, después de tanto tiempo, finalmente iba a salir con él, el chico de los ojos azules que me traía tan boba.
Estaba rebuscando en el armario, tratando de decidir qué ponerme para ver a Phillip, cuando oí que golpeaban la puerta. Me apresuré a correr al primer piso y abrir la puerta, y al hacerlo, me encontré con Carla, de pie en la entrada, con una sonrisa enorme que le iluminaba la c