Tres días habían pasado desde que me dieron el alta del hospital. Me habían dejado en observación por unas horas y luego me mandaron a casa para que pudiera descansar “adecuadamente”.
Desde entonces, todos habían venido a verme: Kat, Carla, Demian, incluso Ignacio con Germán. El único que no había aparecido aún era Phillip. Estaba fuera de la ciudad el día del accidente y todavía no había regresado. Aun así, me llamaba todos los días para asegurarse de que seguía bien de ánimos y, según él, rec