—¡Bah! —Catalina explotó directamente—. ¡Eres un sinvergüenza, un descarado! ¿Reconciliación? Mi Luciana preferiría quedarse soltera toda la vida antes que volver a casarse contigo. Todo por mi ingenuidad, por no saber distinguir entre una persona y un perro, y permitir que lastimaras a mi hija. ¡Fuera, fuera, fuera!
Catalina arrojó todo afuera y cerró la puerta de un portazo.
Mariano observaba a su esposa desde un lado. Estaba bastante sorprendido por su comportamiento, considerando lo mucho qu