La señora elegante no pudo mantener la compostura.
—¡Maleducada! —gritó Victoria con la cara roja de furia y los ojos desorbitados, expresando su intensa indignación.
Si antes Luciana aguantaba sus desplantes era por consideración a Alejandro, pero ahora que estaban divorciados, ¿por qué habría de soportarla?
—¿Usted tiene educación? ¿Su educación consiste en gritar así en público? Si eso es lo que llama educación, prefiero no tenerla —respondió Luciana con serenidad y agudeza.
Victoria, fuera d