Luciana se inclinó hacia adelante.
Sobre el capó de un auto plateado, un muchacho rapado, con una chaqueta vaquera de LV, le silbó a Luciana.
—Hola, linda.
Lucas le lanzó una mirada de advertencia.
—No empieces, ¿eh?
—¿Es tu novia? Nada mal —dijo el joven rapado, con una sonrisa pícara.
—No es mi novia.
—¿No es tu novia y la traes? Ya sabes nuestras reglas.
Ellos tenían una regla en las carreras: durante la competencia, quien se sentara en el asiento del copiloto tenía que ser la novia del condu