Mundo ficciónIniciar sesiónJay descansó un hombro contra el ventanal junto a Silvia, dándole su café. Se veía tan serena, tan compuesta, como si no acabara de contarle lo que había vivido, o como si no le hubiera ocurrido a ella. Pero él había visto las marcas.
—Ahí estás, con esa canción otra vez —dijo con suavidad.
Ella le agradeció el café con una sonrisa y se encogió de hombros. —Sí, es







