Dulce García.
– ¿Salió del país? – pregunté y Mara asintió – facilidad de cubrir sus intenciones – estaba molesta, aún no habíamos hecho mucho, Georgina se merecía un escarmiento, pero su padre nos quitó ese gusto - ¡Que rabia! Como quisiera que ese hombre la dejara a su suerte, como puede cubrir tanta maldad con un viaje.
– No lo hará, solo retrasara lo que todos sabemos qué pasará – Mara se queda viendo hacia la ventana, creo que no fue bueno decir eso en voz alta – recuerda que el padre de