Dulce García
Mis ojos pesaban, quería seguir durmiendo, pero la luz daba justo en mis ojos y unos brazos me sostenían, ¡Unos brazos! Me senté y observé a mi alrededor, estaba en la habitación de Massimo, entonces recordé nuestra noche, algo desorientada, camine hasta el baño, allí arregle un poco mi cabello y luego de un corto baño me salí, necesitaba irme a casa, no sabía bien qué hora eran, pero ya había pasado la hora de despertar de mi hija.
Volví a la cama y apenas me senté al borde de est