Dulce García
Salí de casa y me sentía nerviosa, como si fuera un adolescente en su primera cita, nuestra conversación se centró en nuestra hija y en la conversación que había tenido con mi hermano, me parecía tan lindo que se diera el tiempo de hablar con él y aclarar sus intenciones, solté el aire que había contenido en mis pulmones y me di cuenta de que íbamos de camino a las oficinas del bufete.
Massimo me sonrió cuando entramos en el estacionamiento del edificio, enseguida nos estacionamos