Massimo Onuris
Un amargo sabor de boca me había quedado, había perdido a mi mejor amigo y no me arrepentía de ello, ahora solo faltaba aguantar el huracán que sería Georgina una vez que se diera cuenta de que yo había sido quien enviaba esas fotografías, esas ecografías y ese documento en donde el doctor decía el porqué de su pérdida, solté un suspiro y observe como Dulce revisaba el Tablet, ella se había mantenido a mi lado, apoyándome, dándome fuerzas, confianza y seguridad para hacer lo nece