NORMA
Permanezco de rodillas, mi corazón late como un tambor salvaje, cada respiración se hace añicos en mi pecho, mis manos apretadas sobre mis muslos, temblando, como si temiera y deseara al mismo tiempo lo que iba a suceder, y siento su mirada envolverme, devorarme, pesarme en cada centímetro de mi piel desnuda.
Se levanta lentamente, con esa lentitud calculada que me tortura, cada paso resuena en el suelo como una advertencia, y sin embargo yo tiemblo, irresistiblemente atraído por este aur