NORA
Nos quedamos allí, unos segundos, quietas en este silencio pesado que siguió a sus palabras, y siento que si sigo por este camino, voy a explotar. Entonces suelto su mano, me levanto y voy a buscar dos vasos en la cocina.
— ¿Quieres beber algo?
Ella entiende que quiero cambiar de tema y me sigue, dejando atrás sus maletas aún abiertas en la entrada, como dos testigos silenciosos de su llegada apresurada.
— Sí… y nada de té, esta noche. Un vaso de vino tinto, estará bien.
Saco la botella ab