Abrí el clóset y me quedé mirándolo por unos segundos. No quería pensarlo demasiado. Solo tomar una decisión y seguirla. Tomé el vestido blanco, ese que apenas cubría lo justo y que abrazaba mi cuerpo como si hubiera sido hecho para mí. Me miré al espejo. Corto, entallado, atrevido. Perfecto. Hoy no era un día para esconderme.
Me puse unos tacones nude, el labial rojo que siempre me hacía sentir poderosa, y solté mi cabello en ondas suaves. Necesitaba verme bien. Necesitaba sentirme deseada. Es