- Me arrepiento de prestarme a tus juegos Fabian-
Espete sin pensarlo
Fabián se levantó con una agilidad brutal, como una fiera al acecho. En un segundo estaba frente a mí. Me sujetó del brazo con fuerza y me lanzó de nuevo contra el escritorio. El golpe seco de mi cuerpo contra la madera me hizo estremecer.
—¿Que te arrepientes de qué? —espetó, con los ojos inyectados en una rabia que no sabía si era dolor, celos o puro ego herido—. ¿Estás segura? ¿Qué cambió en estos meses? Porque yo te vi