Kilian
Las primeras luces de la mañana anunciaban no solo el inicio del día. Para desgracia de ambos, la claridad traía consigo su separación y un futuro cercano demasiado denso para considerarlo una fortuna del todo.
La respiración pausada de ella sobre su brazo le provocó paz, plenitud. Cómo deseaba que cada uno de sus amaneceres fuesen así, con su Luna resplandeciendo suavemente a su lado, su Kassy, su amor.
—Deja de mirarme —dijo aún con los ojos cerrados—, me pones nerviosa.
—No estabas