¿Qué hacía con toda la información que estaba llegando a mis oídos de una sola vez?
Ella tenía una familia que la había estado buscando y le podía entregar todo lo que necesitaba, ya no era un espalda mojada como tantas veces me burlé, era la sobrina de uno de los hombres más ricos de Irlanda y una heredera y yo… yo era un don nadie.
Sentía que cada palabra que decía el señor O’Connor era una espina que se clavaba en mi corazón. Yo no tenía nada que ofrecerles a ellas, solo el inmenso amor que