Las semanas que siguieron al encuentro entre Sofía y Max fueron un torbellino de emociones contenidas. La tensión entre ambos era palpable, pero algo en el aire había cambiado. El resentimiento aún estaba presente, sí, pero se mezclaba con una nueva energía: una mezcla de curiosidad, duda y una chispa de esperanza. Sofía no estaba lista para perdonar, y Max lo sabía. Sin embargo, había algo distinto en su mirada, una calma que no provenía de la resignación, sino de la determinación.
Max había p