Me encogí de hombros.
—Cambiás el código, no contestás llamadas y encima me bloqueás los mensajes.
Fernando pasó de puntitas sobre los muebles rotos, cruzó la sala y metió las verduras al refri.
Frunció el ceño y se frotó la frente.
—Estaba con Lucía. Si ella escucha que tú y yo seguimos en contacto, ¿qué va a pensar? No quiero que malinterprete nada…
Me tembló algo por dentro.
Antes, cuando salíamos, yo le pedía que me tomara en serio… pero siempre tenía algo más importante que hacer.
—Nos lle