La última vez que supo de su abuela Adelle, estaba recorriendo el mundo en un crucero desde hacía meses. Según ella lo había tomado por sugerencia de su médico de cabecera para olvidar los altos niveles de estrés y la horrible vida que había vivido junto a su esposo, quien en realidad fue un amor y se desvivió siempre por ella.
—¿Qué haces aquí? —preguntó contrariada.
—Catalina, esta niña es tan maleducada como tú —respondió la anciana sin moverse de su sitio, negando con la cabeza y oscilando