Mundo de ficçãoIniciar sessãoGiorgia la siguió tras Vittoria dando tumbos contra las paredes con la visión borrosa y los movimientos pesados y aletargados, se detuvo justo en la puerta de la habitación. Se sentía como el demonio, pero se había propuesto no dejarla escapar, anhelaba ese dinero más que a nada en la vida y estaba demasiado cerca de obtener todo con lo que había soñado siempre.
— Déjame ir Giorgia, déjame ir y te juro que no m







