—¡Madre!— el clamor de Anastasia, no es suficiente, la enferma la retira la de la habitación y ella llora de manera desconsolada —¡Dios no te lleves a mi madre, la necesito conmigo por favor!— se desliza Anastasia por la fría pared del pasillo, quedando acurrucada, se aferra a sus pies hundiendo su cabeza en su rodillas y llora, llora con todas las fuerzas de su corazón mientras mentalmente le súplica a Dios por la vida de su madre
Tan solo pasaron 3 minutos, para que la enferma que la sacó de