—Ana, estoy nervioso— confiesa Parrow y ella se lanza a sus brazos, Parrow la agarra y ambos caen al suelo
—¡Hija estás embarazada!— le recuerda su madre
—lo sé mamá, sé que Sebastián me iba a sostener, claro que quiero ser tu esposa, pensé que no me ibas a dar un anillo, es que querido sin anillo no hay pedida de mano— sonríe Ana y luego lo empieza a besar
—¡Yupi!— exclama de felicidad Aurora —mis papitos se van a casar y llevaré los anillos, que emoción mamá se pondrá un vestido de princesa