—¡No te tengo miedo insolente!— Vocifero María, la cual está atenta a cada movimiento de Anastasia
—y eso me alegra, porque así será más divertido— sonríe Anastasia
—somos dos contra una, así que eres una insignificante, lo que vayas hacer ¡hazlo ya!— la reta María
Anastasia se acerca dispuesta a cortarle el cabello a María, porque ni tan siquiera su cabello rubio es natural, es tan falso como ella.
—¡Sara, detenerla!— ordena María, y Sara se coloca como un escudo protector
—ustedes dos dan es